Lingüísticamente el término Dios adquiere significado solo si es usado en estrecha relación con el problema del sentido de la realidad en su totalidad.
Frecuentemente la pregunta sobre Dios se enfatiza con relación a los horizontes extremos del origen y del fin del mundo. Hoy, esta pregunta por Dios se orienta también en la inquieta búsqueda de sentido por parte del hombre. Sin embargo el término Dios no debe ser limitado únicamente al objetivo de mi propio movimiento espiritual. Dios es ciertamente el cambio y la transformación de mi inteligencia. Pero no es solo un momento de mi auto comprensión. Ciertas subjetivaciones individuales y colectivas de la idea de Dios son incompatibles con el concepto de absoluto y verdadera señoría de Dios en el mundo. La Escritura siempre revela una estrecha relación entre el hombre, el mundo y Dios.
Esto no quiere decir que no haya alguna huella de pensamiento cosmo-teológico, que obnubila la libertad y la personalidad de Dios. "Dios"mira la vivencia del hombre y a través de ella al mundo. Cuando la pregunta sobre Dios es correctamente propuesta, la búsqueda de Dios es siempre mediada por la realidad mundana, sea incluso a través de una modalidad con respuesta negativa, como sentimos frecuentemente en Agustín: el mundo responde no ser Dios. En este sentido, todas las afirmaciones sobre Dios dicen algo sobre la relación fundamental y sobre el significado del término Dios para el mundo. Una concepción de Dios privada del conocimiento y la Salvación del mundo entraría en contradicción.
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